¿REALMENTE CONOCEMOS LAS CONDICIONES QUE ACEPTAMOS AL UTILIZAR REDES SOCIALES Y PÁGINAS EN INTERNET?

¿REALMENTE CONOCEMOS LAS CONDICIONES QUE ACEPTAMOS AL UTILIZAR REDES SOCIALES Y PÁGINAS EN INTERNET?

Por:     Juan Sebastián Rodríguez

            Cardona Rivera Abogados 

Los últimos años se han caracterizado por un avance significativo de la Internet y sus servicios a los usuarios, su relevancia y uso en los diferentes ámbitos de la vida de las personas obligó a crear acuerdos jurídicos para hacer una utilización responsable de sus servicios.  

Poco a poco el derecho ha ido permeando internet, generando paulatinamente una relación simbiótica, consecuencia de las decisiones tomadas por las diferentes naciones y sus órganos de control. Lo anterior se puede evidenciar en algo tan simple como el acuerdo de uso de cookies en la navegación o en algo tan complicado como los acuerdos de términos y condiciones de prestación servicios.

Por lo general vemos a las redes sociales como una forma de ocio sin más trascendencia, cuando en la realidad son servicios prestados por empresas cuya finalidad no es otra que generar ganancias para su funcionamiento e inversiones. Así muchas veces sin saber, nace un vínculo contractual que pasamos por alto o decidimos obviarlo y aceptamos condiciones que pueden ser injustas, de las cuales nos daremos cuenta muchas veces al ser ampliamente controversiales ante los medios de comunicación.

De acuerdo a lo anterior, el ejemplo más relevante es el caso de Facebook, simplemente marcamos la casilla de “Aceptar Término y condiciones de uso” sin saber cuáles son nuestros derechos y que estamos “cediendo”. Siendo así las cosas ¿Alguna vez se ha preguntado por qué utilizar Facebook es “gratis”? Facebook no es gratis, nosotros de algún modo pagamos el uso del servicio ¿Cómo? Convirtiéndonos en productos.¿Alguien recuerda los derechos y obligaciones que adquirieron al crear su cuenta o ingresar a las diferentes redes sociales? En el caso de Facebook al realizar un uso normal y subir información estamos otorgando una “licencia internacional, libre de regalías, sublicenciable, transferible y no exclusiva para alojar, usar, distribuir, modificar, publicar, copiar, mostrar o exhibir públicamente y traducir tu contenido, así como para crear trabajos derivados de él”[1], es decir, damos permisos para que Facebook almacene, copie, comparta con terceros que proveen servicios y con los propios la información sujeta a propiedad intelectual (por ejemplo: fotos, videos, entre otros) y la “única” forma de impedirlo (interrumpir la licencia) es borrar dicha información.

En conclusión, no deberíamos tomarnos el uso de redes sociales o el navegar en la web de forma tan ligera, pues aceptar estos contratos de adhesión impuestos por las compañías para acceder a sus servicios, puede representar  obligaciones desventajosas, sobre todo cuando compartimos nuestra información personal o la de otras personas.

[1] Facebook. “Condiciones del servicio” (19 de abril de 2018). https://www.facebook.com/legal/terms (consultado el 20 de marzo de 2019)

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